La Farmacia, la Parafarmacia y la Sociedad Limitada.

En el artículo presente vamos a tratar un tema que históricamente ha sido una alternativa fiscal ventajosa para muchas oficinas de farmacia, especialmente sobre las que tienen un porcentaje de venta de artículos de venta libre por encima del 30%. Se trata de la separación de la actividad de farmacia, de la parafarmacia a través de una sociedad.

Creemos oportuno reabrir el debate como consecuencia de que a partir del próximo 1 de septiembre cambian nuevamente las reglas del juego. Y es que la subida del IVA lleva consigo una subida también de los recargos de equivalencia, del tipo general del4% al 5,2% y del reducido del 1% al 1,4%. Todo esto hace que fiscalmente sea más ventajoso constituir una sociedad para la gestión de los productos de parafarmacia, que lo que era hasta la fecha. Y si a esto le unimos la subida de tipos del IRPF para los ejercicios 2012 y 2013, llegamos a la conclusión que gestionando parte de nuestros beneficios mediante una sociedad conseguiremos quitarle progresividad al impuesto y tributar por parte de nuestros beneficios a un tipo bastante menor (hasta un 20%). Otro dato a tener en cuenta, es la muy probable eliminación de la reducción del 20% del rendimiento neto en renta, por creación o mantenimiento de empleo para el ejercicio 2013, lo que hace más interesante aún tributar parte del beneficio en sociedades.

Resumiendo, para aquellas oficinas de farmacia con un porcentaje de ventas elevado de venta libre, el gestionar la parafarmacia por medio de una sociedad conlleva importantes ventajas fiscales en cuanto al ahorro del recargo de equivalencia y a una menor tributación de parte de su beneficio, que podría pasar de tributar en renta a un tipo máximo del 54%, a tributar en sociedades a un tipo del 20% o del 25%.

Ahora bien, no todo son ventajas a la hora de crear una sociedad para la gestión de la parafarmacia, y por ello hay que tener en cuenta muchos factores, los cuales pasamos a analizar a continuación:

- Constitución y gastos propios de la sociedad: el constituir una sociedad viene a costar entre 1.000 y 1.500 € (notaria, gestoría y registro). Al margen de esto, hay que hacer una aportación al capital social de la misma de un mínimo de 3.000 €. En cuanto a la contabilidad se duplicaría el coste, ya que se tiene que llevar una contabilidad totalmente separada de la de la farmacia, y con la obligación de presentar las cuentas anuales cada año al registro mercantil. A la hora de disolver la sociedad, esto también conlleva mucho más trabajo y costes, así como a la hora de modificar cualquier circunstancia de la misma, socios, capital social, domicilio fiscal u objeto social, ya que todas estas modificaciones se tienen que hacer obligatoriamente en escritura pública y llevan el coste del notario y el registro mercantil correspondiente.

- Beneficio de la sociedad no del socio: el beneficio que se obtenga de la sociedad, tributará en el impuesto de sociedades a un tipo menor que en renta, pero pertenece a la sociedad. Para que el socio pueda disponer de él, ha de hacerse o bien una distribución de beneficios vía dividendos, o bien ponerse una nómina como trabajador de la empresa, tanto de una forma, como de otra el socio volverá a tributar por ese beneficio en renta (lo que supone una doble tributación de un mismo beneficio), si bien es cierto que los primeros 1.500 €/anuales percibidos en concepto de dividendos están exentos en IRPF.

- Problemas de gestión: si la actividad se ejerce en un mismo local, ¿cómo se reparten los gastos de suministros? si en una venta se venden productos de farmacia y de parafarmacia ¿cómo separamos el ticket? Si el local donde está ubicada la farmacia no es de propiedad (arrendamiento) y ambas actividades (farmacia y parafarmacia) se pretenden desarrollar en el mismo recinto, existirá un subarriendo que deberá estar permitido expresamente en el contrato de arrendamiento inicial, de lo contrario, estaremos ante un incumplimiento contractual que podría provocar su resolución.

-Personal: si se pretende utilizar la misma plantilla para ambas actividades, procede plantearse cómo se va a distribuir el personal teniendo en cuenta que la cesión de trabajadores está prohibida por la legislación laboral.

-Problemas de liquidez: ante un impago de la administración de la venta receta, para que la farmacia pudiera disponer del beneficio de la sociedad, se tendría que hacer mediante un contrato de préstamo, lo cual conlleva el cobro de un interés de mercado y de unas obligaciones formales al ser una operación vinculada.

Conclusión: La separación de la actividad de farmacia de la de parafarmacia a través de una sociedad, es perfectamente viable y puede llegar a ser rentable, pero previamente se deben analizar un buen número de factores que obstaculizarán la reestructuración de nuestro negocio.

Desde nuestro despacho consideramos fundamental que en el momento económico actual cada farmacia valore esta posibilidad y analice todos los factores, tanto positivos como negativos, de la separación del negocio. Varios de nuestros clientes nos han mostrado su inquietud sobre este asunto durante las últimas semanas, solicitándonos Estudios y Diagnósticos de Viabilidad para Explotar La Parafarmacia a Través de una Sociedad. Pero cuidado con la teoría llevada a la práctica puesto que cada caso se ha mostrado diferente sin excepción, siempre con características muy particulares, y lo que puede resultar conveniente para una no lo es tanto para otra.